Por fuera, el hogar de Eduardo Hinojosa, parece una vivienda más en un vecindario de Yakima. Sin embargo, al ingresar a ésta, el visitante puede distinguir a primera vista que se trata de la casa de un artista.

Hinojosa, de 57 años no se considera sólo un fotógrafo, sino un “artista” de la fotografía. Para éste hombre originario de Colima, México cada imagen que captura con el lente de su cámara debe ser una “obra de arte”.

“Hay muchas personas que se compran una cámara y ya se creen fotógrafos, para mí la fotografía es un arte que me inspira y me hace feliz”, dice Hinojosa mientras nos enseña una serie de imágenes tomadas a lo largo de su carrera de 47 años.

“Desde muy niño aprendí a pintar y a tomar fotografías, crecí conociendo éste arte gracias a mi hermana que era pintora y verla trabajar me inspiraba”, subraya Hinojosa.

En su portafolio de trabajo hay fotos de niños, quinceañeras, parejas de novios, retratos, paisajes, en fin, una colección de imágenes capturadas en un momento especial de alguna persona o en la vida de éste hombre amante de las cámaras.

Retocando imágenes, dándoles vida

En el sótano de su vivienda, Hinojosa tiene un cuarto oscuro donde revive el arte y el proceso de revelado de las imágenes, una ampliadora le ayuda a determinar el tamaño que quiere reproducir y puede revelar fotografías tanto a color como en blanco y negro.

Pero Hinojosa no se limita sólo a tomar fotografías o revelarlas, el revive un arte poco practicado o mejor dicho “olvidado”, un arte que a principios del siglo pasado estuvo de moda y que seguramente fue una carrera lucrativa dentro de la historia de la fotografía.

Se trata del pintado de fotos en blanco y negro, un arte que ahora ha sido reemplazado por programas digitales como el Photoshop, pero que gracias a personas como Hinojosa todavía, pese al tiempo, se sigue practicando.

“Antiguamente, no existía la fotografía a color y los fotógrafos de esas épocas les daban color pintándolas a mano utilizando pinturas al oleo”, explica Hinojosa mientras se sienta en su taller de trabajo para demostrar como es que él y sus pinceles pueden revivir imágenes monocromáticas con colores alegres.

Sobre la fotografía de una mujer en blanco y negro, Hinojosa agrega color rosa en el rostro y lo frota con un algodón delicadamente, luego, agrega color rojo en los labios y finalmente marrón en los ojos.

“Es como darles vida de nuevo”, nos dice orgulloso sobre su trabajo, el cual indica, no es tan lucrativo como debería serlo a pesar de ser un trabajo artesanal.

“Hay muchas personas que lamentablemente ya no aprecian éste arte como lo hacían hace muchos años”, resalta el artista. “Yo no hago esto sólo por dinero, lo hago porque me inspira, me da mucha alegría. Sin embargo, siempre hay personas que todavía aprecian mi trabajo y me piden un retoque”, subraya.

Cada uno de sus retratos lleva estampada con tinta la rúbrica de “Eduardo Hinojosa”, la cual impregna con su puño y letra al viejo estilo de los fotógrafos de antaño y cuyo trabajo final nos remonta a otras épocas.

“Me da una satisfacción poder ver mis fotografías al final del día, me nace un sentimiento especial que me hace brincar de alegría”, dice el artista. “Puedo soñar con mis fotografías estando despierto, puedo ver claramente como quiero que se vea una imagen, es como una película que pasa por mi mente”, resalta.

Si desea contactar a Eduardo Hinojosa para retocado de imágenes o sesiones de fotos, puede contactarlo al teléfono 509-949-4369.