Noemí Ramírez tiene 72 años de edad y espera que el gobierno de México reconozca el dinero que le debe a su difunto esposo, José Ramírez-González, quien según la mujer, trabajó como bracero en los campos agrícolas de Washington.

“Espero que nos devuelvan el dinero que nos deben, ya han pasado muchos años y mi esposo nunca vio el dinero que le retuvieron”, dijo Ramírez durante una reunión que buscaba empadronar a braceros y/o familiares directos que trabajaron en el Valle de Yakima.

“Entre los años 1942 y 1964, aproximadamente cuatro millones de mexicanos fueron contratados para trabajar en los campos de Estados Unidos bajo un programa de trabajador huésped, conocido como BRACERO”, explicó Roberto Alvizo, representante del grupo Alianza de Ex Braceros del Norte quien estuvo a cargo de la reunión en la iglesia San José de Yakima, el 16 de marzo.

Alvizo detalló que a cada bracero se le retuvo el diez por ciento de su salario para que sea depositado en una cuenta de retiro que le sería devuelto al trabajador al finalizar el programa. Sin embargo, el supuesto fondo de ahorro nunca fue entregado.

“A estos hombre se les llamaba ‘braceros’ porque trabajaban con su brazos”, dijo Alvizo. “Vinieron a levantar la economía de este país trabajando en la agricultura y en las líneas ferroviarias en un momento en que no había mano de obra”, apuntó.

Aunque en el año 2,000, el gobierno del ex presidente Vicente Fox, reconoció el pago de una indemnización de 38 mil pesos -¬3,500 dólares- para los ex braceros, Alvizo dijo que muy pocos se han beneficiado de esa compensación debido a las dificultades que pone el gobierno mexicano.

“La UNAM hizo un estudio para determinar, cuanto se les debería pagar a los braceros en la actualidad y concluyó que cada trabajador debería recibir cerca de 220 mil dólares”, dijo Alvizo. “Es por ello, que nosotros estamos exigiendo el pago del dinero que nos robaron”, subrayó

Dijo además, que una de las metas es demandar al gobierno mexicano para recuperar aquel diez por ciento que nunca se entregó a los ex braseros.

“Nosotros no estamos solos, tenemos el apoyo de muchos grupos de ex braceros en California, Arizona, Nevada, Nuevo México y ahora acá en Washington que buscamos hacer fuerza para exigir nuestro dinero”, subrayó Alvizo cuyo padre trabajo como bracero en los campos de California y se instaló en Toppenish en 1792.

“Mi padre me contaba de cosas espantosas y de las humillaciones que sufrían los braceros. Por ello, esta no es una lucha sólo por dinero, sino para que se haga justicia y no se burlen de ellos ni de su memoria”, dijo Alvizo.

El plan de Alvizo es empadronar a todos aquellos braceros o familiares directos que residen en Washington para que escriban cartas al presidente Enrique Peña Nieto y se haga justicia sobre el pago de un dinero que se les debe por más de seis décadas.

Si usted desea comunicarse con Roberto Alvizo, puede hacerlo al teléfono 702-686-7829 o por correo electrónico: robertoalvizo@hotmail.com