A sus cuatro años, Emiliano Jiménez no conoce lo que es la timidez, se ve muy lanzado y no tiene ningún problema para entablar una conversación con cualquier persona que se encuentre a su alrededor.

El único inconveniente es tratar de entender lo que éste pequeño expresa, ya que desde los dos años, el menor fue diagnosticado con Apraxia del habla Infantil, un desorden motor del habla que afecta la habilidad para emitir sonidos y combinarlos en sílabas, palabras, frases y conversaciones.

De acuerdo a la Childhood Apraxia of Speech Association de Estados Unidos (CASANA), este desorden afecta más a los varones, reportándose entre 1 de cada 20 niños. Se presume que las estadísticas deben ser aún mayores por la falta de conocimiento sobre este desorden y por la tendencia a confundirlo con un problema severo de articulación o de inmadurez fonológica.

Esta condición hace que Emiliano no pueda pronunciar las palabras correctamente y por tal razón mantener una conversación con él, puede ser una verdadera aventura. Para Emiliano no hay ningún problema, él se expresa de una manera tan natural. Mantener una amena conversación con este pequeñín no es nada difícil.

“Mi comida preferida es la pizza y el pozole. También me gustan los dulces”, dice Emiliano, mientras su madre Lilia Cruz, ayuda a entender algunas de las frases que el menor trata de decir.

A los dos años de edad, la madre notó que Emiliano sólo podía decir tres palabras: agua, mamá y papá.

“Me empecé a preocupar porque […] veía que su primo tenía un vocabulario más extenso y lo empecé a llevar al doctor”, dijo Cruz.

Pero los médicos no descubrieron el problema y no fue hasta que una de las maestras del menor sugirió a los padres que lo evalúen por Apraxia, diagnostico que terminó siendo positivo.

“Desde ese momento no hemos descansado en buscar asesoramiento en todo sitio. Mi hijo está recibiendo ayuda de muchos lugares aquí en Yakima” dijo Heriberto Jiménez”, padre del menor. “Él recibe terapia de lenguaje, las mismas que le ayudan mucho. Emiliano ahora puede decir palabras que anteriormente no decía. Estamos muy orgullosos de sus logros”, apuntó.

Emiliano asiste a clases regulares y también a terapias de lenguaje donde ha aprendido un amplio repertorio de nuevas palabras.

“Ya puede expresarse mucho mejor, sus palabras a veces no son claras, pero puede verse su mejoría”, dijo Cruz.

El menor fue referido al Centro de Audición y Habla de Yakima (The Yakima Hearing and Speech Center). Una agencia sin fines de lucro, establecida por el Club Rotario de Yakima en el 1971. Anteriormente las familias de niños con discapacidad auditiva y de habla tenían que viajar a Seattle para recibir servicios de evaluación y tratamiento.

Actualmente el centro ofrece ayuda a personas con problemas de audición y habla. Los servicios pueden recibirse en español.

El centro, ubicado en 303 S 12th Ave., provee también clases en español para padres, donde se enseña técnicas para hablar con los hijos de tal manera que faciliten la comunicación.

“Toddler Talk, es una clase para padres de niños de entre 18 a 36 meses. Aquí se les enseña a los padres a cómo hablarle a sus niños”, dijo Katie Bauer, una terapeuta del centro. “En nuestras clases van a tener la oportunidad de practicar las técnicas que les vamos a enseñar”.