Una casa humilde localizada sobre la calle Sur Seis, en Sunnyside abrió sus puertas en 2003, con la idea de ayudar a educar a mujeres que más lo necesitaban.

“Ofrecemos educación de la manera más amplia”, explicó la fundadora y directora, la Hermana Mary Rita Rohde, de 72 años de edad.

Las clases, los talleres y servicios de referencia son gratuitos, aunque existe una cuota pequeña por los materiales. En 2012, la organización sin fines de lucro atendió a casi 900 adultos, ayudándoles a lograr sus metas, ya sea aprender inglés, obtener certificación GED (Desarrollo de Educación General), o participar en talleres sobre cómo cuidar mejor de su corazón o conectarlos con recursos en la comunidad, como por ejemplo, los bancos de comida.

El decimo aniversario de Nuestra Casa será celebrado con una cena el sábado, 9 de marzo, en la iglesia Presbiteriana, en Sunnyside.

Dorris Kresse, gerente de sucursal de US Bank en Sunnyside y miembro del grupo de la junta de directores de Nuestra Casa dijo que le gustaría tener más lugares como éste en el pueblo.

“Es muy impresionante – enseñan inglés, conocimientos útiles para la vida, clases de manejo, bueno casi cualquier tema”, señaló Kresse. “Le ayudan a mujeres que hablan un sólo idioma a involucrarse en la comunidad, y así no se sienten tan aisladas”, apuntó.

Aunque Rohde es una monja católica (celebró 50 años como miembro de Sisters of the Holy Names of Jesus and Mary, la primavera pasada), Nuestra Casa no está afiliada con ninguna Iglesia. Rohde fue miembro fundadora de la sede de la Universidad Heritage en 1982, y sirvió 15 años como vicepresidente.

Rohde dejó el cargo para servir en un ministerio en Canadá, y luego volvió en 2002. Ese año ella entrevistó a 80 personas por todo el Valle, preguntándoles cuál era la mayor necesidad aquí. La respuesta fue: educación para mujeres inmigrantes de bajos recursos, que como promedio, tienen un nivel educativo de tercer grado de escuela.

“Son las más aisladas, las menos educadas, hablan muy poco inglés y son las que tienen menos dinero”, resaltó Rohde, quien poco tiempo después, lanzó Nuestra Casa.

El primer taller fue un curso de manejo. Rohde estaba al tanto de que las personas estaban manejando sin licencias de conducir y sin seguro de auto.

La primera noche del taller asistieron 45 personas. “Y todos condujeron aquí”, sonrió ella.

Al principio, los talleres se daban en la casa pequeña. Ahora, debido al aumento en los números de participantes, casi todos se llevan a cabo a la par, en las aulas de enseñanza de la iglesia San José. Los talleres también han aumentado. Todas las mañanas por lo menos tres talleres son ofrecidos: varios niveles de inglés como segundo idioma, matemática y práctica para tomar el pre-examen para el GED. Como también clases de crianza para padres.

El más popular son las clases de ciudadanía, se ofrecen una vez por semana por 10 semanas y ESL (inglés como segundo idioma). La segunda tiene como 30 personas a la vez, ESL requiere 60 horas de instrucción, y por lo general tienen 25 participantes.

“Usted escucha personas decir, ‘Oh, éstas personas no quieren aprender inglés’, pero sí lo quieren”, dijo Rohde. “Ellos ponen mucho empeño. Y [aprenderlo] es muy difícil”.