SUNNYSIDE — Cada niño que participa en la clase de marimba, crea sonidos melódicos llenos de ritmo y armonía, tocan con tanta pasión que hasta los deja completamente cansados, pero sonrientes.

“Ya me duelen mis brazos”, dijo Olivia Puente, quien cursa el cuarto grado en la escuela primaria Pioneer.

Pero esto es sólo parte de los calentamientos. Poco después, llegan otros miembros del Club de Marimba Pioneer y los ensayos asumen una mayor estructura bajo la dirección de Traci Honeycutt, maestra de música quien sigue el ritmo que crean sus estudiantes mientras baila y aplaude.

El club de marimba, se inició en 2006 y Pioneer es una de 23 escuelas de primaria que la implementa. La banda de marimba cuenta de ocho piezas, gracias a financiamiento del gobierno federal y de la inversión privada, las cuales alcanzan los dos millones de dólares.

Los nuevos maestros –todos del Distrito Escolar Wahluke— están finalizando la construcción de una marimba y entrenando para la primavera. Parte de los requisitos para los educadores es que puedan crear ellos mismos las marimbas.

Los instrumentos varían en tamaños, algunos llegan a la altura de la cadera mientras que otros requieren de una banca para que un adulto lo alcance.

“Me parece increíble como tocan tan bien la marimba éstos estudiantes de primaria”, dijo Aurelio García, coordinador regional de educación de arte, para el Servicio del Distrito Educativo 105.

En 2009, maestros de seis distritos llevaron a sus estudiantes a un festival de 90 marimbas, llenando el Centro de Convenciones de Yakima. García pensaba repetir dicha hazaña con la lista completa de escuelas –incluyendo 14 distritos—pero no sabe dónde tendría espacio para incluir a todos.

El espacio del Yakima Valley SunDome le parece bien, pero “sería muy caro”, dijo con una sonrisa.

Las subvenciones permitieron a las escuelas proveer con marimbas a estudiantes de tercer a sexto grado durante las clases de música. Aprender a tocar la marimba es relativamente fácil, es ideal para grupos e involucra mucho movimiento dinámico que les gusta a los niños.

Así como xilófonos, las marimbas son instrumentos de percusión que contienen barras de madera organizadas como un teclado y son tocadas con unas baquetas. Normalmente son más grandes que un xilófono y las notas son más profundas.

Los historiadores remontan el origen del instrumento a los esclavos africanos que vivían en Centro América, cuando los músicos colgaban calabazas tubulares cerca de las barras para aumentar la resonancia.

Educadores del Valle de Yakima comentaron a García que usan las marimbas todos los días.

“Me encanta”, dijo Honeycutt. “Son increíbles”, apuntó.

Los estudiantes de cuarto y quinto grado se paran en fila detrás de unos xilófonos, glockenspiels y un contra bajo, todos instrumentos de percusión similares, que ocupan la mitad del salón de la clase.

“Chicos al frente, ¿Cuándo pueden empezar? Ustedes ponen el ritmo”, le dijo Honeycutt a su clase.

Se escucha la voz de una niña decir, “Cinco, seis, siete, ocho” y luego el aula se llena de sonido.

Cuando terminan, cambian de instrumentos y empiezan de nuevo.