María Barajas, tiene 52 años, el 9 de noviembre del año pasado, manejaba por la carretera con dirección a su casa. No obstante, una conductora despistada, la chocó por la parte posterior de su vehículo, causándole fracturas en la espalda, la cadera y la cabeza.

“Hace unos meses no podía mover la cabeza. Pero ahora, ya estoy mejor”, dijo Barajas mientras es atendida por el Dr. Jorge Barrientos, un quiropráctico que labora en Family Chiropractic Center en Yakima.

Barajas empezó a recibir tratamiento quiropráctico diario, poco después del accidente ya que el dolor que sentía, era “insoportable”.

“Ahora ya me siento mucho mejor, sobre todo en la espalda y en la cabeza ya puedo moverla”, dijo Barajas. “Los movimientos que me hace en el cuerpo me hace sudar y hasta me hace tronar la cabeza”, agregó la mujer luego de una terapia que duró 20 minutos.

Barrientos explicó que los quiroprácticos se especializan en el funcionamiento de los huesos y los nervios. Lo que involucra el estudio del cuerpo humano.

“El dolor que una persona siente en una parte específica del cuerpo está conectado a músculos y nervios y eso, es así como tratamos de solucionar el dolor”, dijo Barrientos. “[No obstante], primero debemos descubrir la causa que origina ese dolor. Somos como detectives en ese aspecto, porque si no lo detectamos la causa, no estamos ayudando al paciente y el dolor puede retornar”, subrayó.

Según el quiropráctico, las causas más comunes por la que sus pacientes lo buscan se debe a dolores de cabeza y espalda.

“El estrés es un causante de la mayoría de casos y eso se refleja con dolores en los hombros y la cabeza”, dijo Barrientos. Pero, el experto también recibe visitas de pacientes que sufren dolores debido a las malas posturas a la hora de sentarse o por cargar extremo peso.

“La mayoría de estos dolores están conectados a músculos de la columna y hay que tratar de corregir la forma como nos sentamos y la forma correcta de levantar peso”, apuntó.

Barrientos, se convirtió en quiropráctico hace siete años, luego de graduarse de Palmer College of Chiropractic, en Davenport, Iowa. Una escuela establecida en 1897 y la cual es considerada como “El Manantial” de la quiropráctica profesional en el mundo.

Destacó que se interesó por la carrera quiropráctica, luego de que su suegro —quien es quiropráctico—, lo ayudó a recuperarse de un terrible dolor que le afectaba la rodilla y la espalda, tras un haberse lastimando mientras prestaba servicio con la Guarda Nacional, en Irak.

“Los doctores sólo me daban medicinas e inyecciones que me calmaban el dolor pero no sentía que estaba mejorando. Era como ponerme una curita al dolor”, dijo Barrientos.

“Fue allí, donde me di cuenta, que esto era lo que yo quería hacer de mi vida”, apuntó.

Barrientos dijo que ahora puedoe jugar con sus hijos y al mismo tiempo ayudar a otras personas a que mejoren sus situaciones de dolor.

Aunque existe una distancia entre la ciencia médica y la quiropráctica, numerosos estudios de las agencias gubernamentales de Estados Unidos han concluido que el cuidado quiropráctico es muy seguro. Por ello, las compañías de seguros también reconocen el trabajo de la quiropráctica dentro de sus pólizas.