Estados Unidos necesita una reforma en las políticas de inmigración que beneficie a los 11 millones de indocumentados que viven bajo las sombras de la legalidad.

Hace sólo unos días, el presidente Barack Obama, dijo que “llegó la hora” de corregir los errores y deficiencias del sistema de inmigración actual y espera que la Legislatura apruebe éste año una reforma migratoria comprehensiva.

“Cada vez hay un mayor acuerdo para lograr una reforma del sistema de inmigración total”, dijo Obama durante un discurso en Las vegas, el 29 de enero. “El momento es ahora”, subrayó.

Pero los cambios en las leyes de inmigración que otorguen un estatus legal a los indocumentados, no debe considerarse como una “amnistía” -el término, como tal, es polémico y causa pánico entre sus oponentes, sobre todo, en los sectores conservadores-.

La amnistía masiva de 1986, cambió la vida de 3.1 millones de indocumentados, pero ésta no tomó en cuenta medidas provisorias para evitar que un hecho similar volviese a ocurrir en el futuro. Hoy, 27 años después, la cifra de indocumentados que reside en el país, es cuatro veces mayor.

Es por ello, que una nueva ley migratoria debe enfocarse no sólo en regularizar el estatus legal, sino también en asegurar las fronteras, mejorar el sistema de verificación de empleos y desarrollar un programa de trabajadores temporales más efectivo.

Sobre todo, en sectores donde es difícil encontrar trabajadores, como es el caso de la agricultura. De acuerdo a cifras del Departamento de Seguridad Nacional, más del 70 por ciento de los trabajadores de este sector, es indocumentado.

Los activistas y organizaciones en defensa de los inmigrantes han dicho que la solución no debe ser el indulto o la absolución para los indocumentados, sino que se debe establecer multas y limitaciones para quienes busquen regularizar su estatus.

En consecuencia, el término correcto debe ser reforma migratoria y no amnistía

No obstante, ésta reforma debe ser comprensiva y debe proporcionar parámetros para que los indocumentados puedan obtener la ciudadanía. Cualquier ley que realmente no mejore la calidad de vida de las personas afectadas, simplemente no será una buena ley.

Por lo pronto, un grupo de senadores Republicanos y Demócratas trabajan por su parte en proyectos de ley para lograr la tan esperada reforma migratoria.

El Senador Marco Rubio, Republicano por Florida ha dicho claramente que su partido no apoyará ningún proyecto de ley que de camino a la ciudadanía a los indocumentados, hasta que no se garantice la seguridad total de las fronteras.