Hace unos días, el periódico El País de España, publicó una supuesta fotografía del presidente venezolano Hugo Chávez intubado con un respirador artificial y postrado sobre una camilla en un hospital de La Habana, Cuba.

Aunque la fotografía sólo permaneció 30 minutos en su página Web, la edición impresa que llegó a Latinoamérica, tenía como foto de portada dicha imagen, la cual, terminó siendo falsa.

La imagen pertenecía en realidad a una captura de un video de 2008, donde se mostraba a un paciente acromegálico.

Si bien los directivos del El País, tenían dudas sobre la autenticad de la foto desde un principio, aun así, decidieron publicarla debido a la connotación política e importancia social que podría causar dicha imagen en un país que desconoce el verdadero estado de salud de su presidente.

Chávez, permanece internado desde diciembre en Cuba, un país cuya dictadura comunista restringe severamente las libertades de información y opinión.

La falsedad de la imagen fue detectada en las redes sociales poco después de que el periódico colgó la imagen en internet.

Este grave error le costó a uno de los medios más importantes de habla hispana, nada más y nada menos que, 225 mil euros por la reimpresión total del diario.

Pero el costo pudo ser peor, el periódico pudo haber perdido credibilidad y prestigio. Algo de lo que difícilmente se habría recuperado.

Ante el hecho, la protesta de autoridades del gobierno Chavista -y simpatizantes- no se hicieron esperar. Tania Díaz diputada del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) condenó el hecho como “una acción violenta y grotesca” que El País cometió en contra de su presidente y su pueblo.

Críticos latinoamericanos acusaron a este diario, de que jamás hubiese publicado una foto similar en caso de tratarse de un mandatario europeo. La imagen como tal, podía herir la susceptibilidad del lector, es decir, se trataba, además, de un caso de ética profesional.

Tomás Delclós, defensor del lector de El País, detalló que la publicación de una imagen similar en un país con una “democracia avanzada”, no tendría cabida alguna, en ese periódico.

“El presidente (Hugo Chávez) no acudió a la toma de posesión, las informaciones sobre su salud han sido escasas o inexistentes y a millones de ciudadanos venezolanos se les priva del conocimiento de las circunstancias y el estado preciso de salud de su presidente”, dijo Delclós en una nota editorial de mea culpa.

“En estas circunstancias, juzgamos que la foto de Chávez constituía un documento de interés para la opinión pública”, subrayó.

Las palabras de Delclós, son correctas y refuerzan la misión que tiene toda publicación periodística: la de informar objetivamente, ir en busca de la verdad y deberse a su público con transparencia.

Sin embargo, todo eso se va al tacho cuando se publica una foto que no ha sido fehacientemente verificada. Lo rescatable, es que el periódico se rectificó y no escatimó costos por tratar de evitar que una falsa información llegase a sus lectores.