“Hemos pensado en esas familias que ahora no están juntas y que están sufriendo porque han sido separadas. Es algo muy fuerte… Pero no nos damos por vencidos”, dijo entre lágrimas Viviana Campos, una joven indocumentada durante una reunión sobre la reforma migratoria que se llevó a cabo el 19 de enero, en las instalaciones de Radio Cadena, en Granger.

El evento, auspiciado por la no lucrativa, OneAmerica buscó informar a la comunidad hispana de que el 2013, será un año clave para las negociaciones de la reforma migratoria en el Congreso de Estados Unidos. Recientemente, el presidente del Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy, demócrata por Vermont, confirmó que las audiencias públicas del pleno sobre ese tema, empezarán en febrero.

Mike Gempler, director ejecutivo de la Liga de Cultivadores de Washington (Washington Grower’s League), uno de los expositores del evento dijo que aunque existe una resistencia en contra de una reforma migratoria en el país, muchos en el sector agrícola de Yakima, lo apoyan.

“Ellos (los que están en contra) necesitan saber que hay muchos en el campo de la agricultura, los negocios, las iglesias y las fuerzas del orden que apoyan una nueva ley de inmigración”, dijo Gempler despertando aplausos entre los más de 200 asistentes. “Pero nosotros somos muchos más y más fuertes que ellos”, resaltó.

Gempler, detalló que su trabajo desde el sector agrícola, será apoyar cualquier iniciativa que conduzca a la legalidad de los indocumentados. Según el Departamento de Seguridad Nacional, el 70 por ciento de la fuerza laboral agrícola, trabaja con documentos falsos.

“Vamos apoyarlos a ustedes y apoyar los esfuerzos de lograr una reforma migratoria. Voy a trabajar con los productores agrícolas para que sus voces puedan ser escuchadas”, dijo Gempler. “Hagamos esto juntos”, enfatizó.

El abogado Favian Valencia, subrayó durante su exposición que, las acciones para solucionar el problema migratorio empezaron el año pasado, cuando el presidente Barack Obama bajo una orden ejecutiva dio inicio al Programa Federal de Acción Diferida (DACA), el cual, provee de un número de Seguro Social y permisos de trabajo por dos años a jóvenes que llegaron al país siendo menores de edad.

“Necesitamos una solución permanente y es eso, lo que estamos pidiendo en una reforma migratoria comprehensiva”, dijo Valencia. “La ley actual es anticuada, no ayuda la economía, tampoco a los hispanos. Necesitamos una nueva ley que solucione esos puntos”, subrayó.

David Domínguez, un ingeniero civil que reside en Yakima dijo que entiende perfectamente los beneficios de una reforma migratoria ya que regularizó su estatus, gracias a la amnistía de 1986.

“Yo fui una persona indocumentada hasta 1986, cuando mi papá pudo obtener su residencia permanente y gracias a ese beneficio, pude asistir a la a universidad”, dijo Domínguez. “Conozco muchos jóvenes que quisieran beneficiase de esa misma forma”, subrayó.

Por el momento, familias indocumentadas como las de Campos sólo buscan permanecer unidas y que alguna ley los saque de las sombras de la ilegalidad.

“El sacrificio que nuestros padres han hecho por nosotros, nos han hecho personas más fuertes para seguir adelante y no darnos por vencidos”, subrayó Campos.

Para que una nueva ley de reforma migratoria sea aprobada por el Congreso de Estados Unidos, se requerirá de 60 votos en el Senado y 218 en la Cámara de Representantes –la cual está controlada por los republicanos–.