El viernes pasado falleció uno de los líderes comunitarios más dedicados y perseverantes de los últimos años, Tomás Villanueva. Un activista que surgió dentro del movimiento pionero por los derechos de los campesinos y que gracias a él, hoy los trabajadores agrícolas gozan de una mejor calidad de vida.

Villanueva comenzó su liderazgo comunitario siendo un joven estudiante del Colegio Comunitario de Yakima (YVCC). Éste y más compañeros como Lupe Gamboa, Ricardo García, entre otros, realizaron actividades dentro del programa “la guerra contra la pobreza”, que trabajaba a nivel nacional para mejorar las condiciones de vida de los más desprotegidos.

En uno de sus viajes a California, Villanueva y Gamboa conocieron en persona al reconocido activista por los derechos de los trabajadores agrícolas y civiles, César Chávez. Al regresar a Yakima, Villanueva y más simpatizantes organizaron a los campesinos para efectuar las primeras huelgas del valle y boicotear la venta de productos agrícolas (uva y lechuga), a fin de exigir mejora en los salarios.

La oposición a esta causa era fuerte por parte de los dueños de campos agrícolas, de negocios, de la opinión pública y aún de los medios de comunicación. “Era un movimiento controversial”, dijo Ricardo García, pese que “nunca hubo violencia, no se quemaron edificios ni hubo tiroteos”.

En una ocasión, Villanueva, García y otros compañeros terminaron un boicoteo y se dirigieron a una taberna a tomar una cerveza “por el calor” en verano. El festejo le pareció ruidoso al dueño del lugar y decidió cerrar su establecimiento en plena tarde. “Nos levantamos, éramos como 10, para nuestra sorpresa había como 8 carros de la policía de Toppenish, del estado, del sheriff y de la nación Yakama”, narra García al describir el panorama de entonces.

Según García, Villanueva sobresalía por su pasión y ánimo en su causa. “Fue el liderazgo de Tomás lo que logró traer a César E. Chávez al Valle de Yakima y junto a él organizar caminatas… Una de las marchas fue desde Granger a Yakima, el número de caminantes fue fenomenal… El pueblo de Yakima nunca había presenciado tal demostración de unidad. Tomás se sentía orgulloso de lo que había pasado”, escribió García en una de sus columnas periodísticas al hablar sobre su amigo de juventud.

A finales de los sesentas y en los setentas los trabajadores del campo, que en su mayoría provenían de Texas y trabajaban por temporada, habitaban viviendas “terribles” y no tenían derecho a la salud pública. Los niños y jóvenes que venían con sus padres no recibían educación, era la época de la segregación racial que afectó a los latinos en el valle, describe García.

Villanueva logró llamar la atención de organizaciones y dependencias a nivel nacional para fundar la primera clínica médica en Toppenish que atendió a campesinos en el condado y es la antecesora de la hoy Clínica de Campesinos del Valle de Yakima.

Aunque durante su lucha en esos años, Villanueva no logró organizar un sindicato de trabajadores del campo y menos un contrato colectivo, sí se mejoró el sueldo para los campesinos y condiciones laborales como la instalación de fuentes de agua y baños portátiles en los campos agrícolas. Años más tarde, Villanueva se convertiría en el presidente del Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Washington. Este activista también lideró la Cooperativa de Campesinos Unidos, ubicada en Toppenish.

“Mano a mano” con otros activistas, el mexicano proveniente del estado de Monterrey y quien arribó a EE.UU. en su niñez, logró concientizar a los agricultores, organizarlos y trabajar por sus derechos de salud, educación, voto, por alrededor de cuatro décadas.

Durante este tiempo, Villanueva logró captar la atención de dependencias del gobierno estatal, legisladores, y en especial, de gobernadores del estado desde los años ochenta y hasta principios de la década anterior. Su última acción política fue postularse por el Partido Demócrata para convertirse en Senador por el Distrito electoral 15, elección que perdió.

“La edad nos alcanza y la energía se termina, se dejan a un lado cosas importantes”, comenta García, quien fue fundador y director por varias décadas de la Radio KDNA, la primera radiodifusora en español del país. Lo mismo pasó con Villanueva, la tercera edad y varias embolias llegaron a su vida, no sin antes ser reconocido por el gobierno estatal gracias a su labor en beneficio de los campesinos.

Legado

Desde que Villanueva se alejó del activismo civil y político, después del 2006, la participación ciudadana y el liderazgo hispano se transformaron. “Hoy es diferente. En los sesentas había los deseos de cambios... Hoy hay más calma, la gente está más satisfecha, no salen de sus casas y faltan organizadores”, opina García.

Eva Valdivia, líder social en los últimos años, conoció a Villanueva en una junta en Radio KDNA hace 8 años, a partir de ahí decidió involucrarse en la lucha por los derechos civiles. “No lo conocí lo suficiente…vi que él seguía luchando, la gente lo apreciaba y lo respetaba mucho… En la comunidad latina la gente se identifica con una persona y cuando ellos ya no están dejamos de luchar… Ellos lucharon y deberíamos seguir su ejemplo”, puntualizó.

“Me di cuenta muy pronto que Tomás era una persona con mucha energía, buena inteligencia y ganas de triunfar en el movimiento de los campesinos” detalla García al referirse a su amigo, quien hereda su dedicación y su coraje a varios activistas recientes y quien, como su máximo líder (César Chávez), repitió hasta sus últimos días la emotiva frase: “¡Sí se puede!”.

Hasta el cierre de esta edición no se han dado a conocer los detalles de los servicios funerarios de Villanueva.

•Artículo con la colaboración de Yakima Herald-Republic. Esta nota representa solo una parte de la vida del activista.