Muchas parejas se preparan para celebrar el Día de San Valentín; algunas tendrán una cena romántica, otras se irán al cine o de paseo, pero otras parejas como Elídia Amezcua y Juan Carlos Martínez, celebrarán en la distancia y solo se verán gracias a las pantallas de sus computadoras.

La historia de amor entre Amezcua, una mujer que reside en Yakima y Martínez, quien reside en Puebla, México, empezó hace unos años gracias a las redes sociales del internet. La pareja acaba de cumplir 16 meses de casados.

El pilar de su encuentro fue una página de Facebook creada para los estudiantes y graduados de la Escuela Secundaria Técnica 8 en Coahuayana de Hidalgo, Michoacán, México. Ambos son ex alumnos de ese centro de estudios.

Amezcua, de 45 años de edad, dice que su vida amorosa no es muy común, ya que no está junto al hombre que ama y a quien se unió en matrimonio. Martínez, de 43 años de edad, reside en México y por el momento no puede ingresar a los Estados Unidos.

Aun así, la distancia no es un obstáculo para ellos, tampoco lo fue durante su época de noviazgo. Luego de declararse su amor, la pareja selló sus votos en unión matrimonial, el 30 de octubre de 2012. Amezcua y Martínez se casaron en el Registro Civil de Puebla, México.

Ella recuerda muy bien aquel día, Juan Carlos, su esposo, le dedicó “Me muero por besarte”, una canción especial que le cantaba durante el tiempo que fueron novios. Poco después, ella tuvo que regresar al valle para continuar sus responsabilidades y labores en el Hospital Memorial de Yakima donde trabaja como intérprete.

Aunque Amezcua viaja a México para reunirse con su esposo cada vez que puede, la relación sigue siendo mayormente “virtual”. Se comunican y se ven gracias a herramientas y aplicaciones modernas del internet como Skype, Whazzap y Facebook.

“Él me envía flores virtuales todos los días, también poemas y videos. Es muy detallista”, dice Elídia sobre su esposo. Ella afirma que están esperando una cita de inmigración para que Martínez pueda ingresar al país y permanecer al lado de ella. Pero ello, puede durar mucho tiempo.

Nunca han pasado el Día de San Valentín juntos y este año será igual, celebrarán vía Skype.

“Mantenemos la relación y la confianza hablando mucho, todos los días estamos en comunicación constante. Siempre estamos conectados y nos confiamos el uno al otro”, dice Amezcua. “Él siempre tiene detalles ‘online’ para mí”, resalta con una sonrisa.

En entrevista vía Skype con Martínez, aseguró que el uso de la tecnología, como la videoconferencia, aminora un poco la distancia porque les permite verse todos los días. “Tengo una cita a diario con mi amada esposa, al extremo de dormir uno al lado de otro”, dijo.

Asimismo, subrayó que una pareja que empieza una relación a distancia debe tener la firme determinación de que esta “no será fácil”, sobre todo porque pueden intervenir factores externos, como la oposición de la familia y de amistades que pueden estar en desacuerdo con ese tipo de relación.

“En nuestro caso [se trató de] una relación de amistad muy profunda que poco a poco se fue convirtiendo en amor”, dijo Martínez.

Amezcua nació y creció en un ranchito de Michoacán, llegó al país a muy temprana edad y desde hace 15 años reside en el Valle de Yakima. Por su parte, Martínez, trabaja como vendedor de servicios funerarios en Puebla.

Cada tarde, cuando retornan a sus hogares luego de un arduo día de trabajo, ambos se conectan vía Skype para cumplir con su cita diaria. El 14 de febrero, será igual.