En una operación de rescate reciente, oficiales de la Oficina del Sheriff del Condado de Yakima, solicitaron el apoyo de dos equipos SWAT de la policía para reducir a un sospechoso que había secuestrado a una familia de cuatro personas —a punta de pistola— en el interior de una vivienda en una granja de Granger.

En una situación distinta, un equipo SWAT intervino a un pandillero para que cumpla una orden judicial en un caso relacionado con el robo de una computadora portátil.

Desde una situación de extrema violencia hasta una de menos riesgo, el equipo de operaciones especiales de la policía, conocido como SWAT, es parte integral de los tres departamentos de policía del Valle de Yakima, incluyendo Sunnyside y Grandview.

El incremento de los equipos SWAT en el valle refleja una tendencia nacional. Mientras que la policía afirma que el objetivo de esta unidad es salvar vidas y reducir la violencia, los críticos —muchos de ellos preocupados por las libertades civiles— llaman a SWAT una militarización de las fuerzas policiales.

SWAT —un acrónimo de las siglas en inglés que describe a la Unidad de Operaciones Especiales de la Policía— surgió en la década de los años 60, en Los Ángeles, California para proteger a los agentes de los francotiradores y reducir a individuos armados con armas de guerra.

Por lo general, estas unidades están compuestas por diez oficiales, entrenados en tácticas especiales para hacer frente a sospechosos atrincherados y rescate de rehenes. En sus operaciones utilizan armas de fuego de alto alcance y vehículos blindados.

Pero el desempeño de estas unidades se ha ampliado y ahora trabajan en comunidades más pequeñas. Hoy en día, la mayoría de las actividades del equipo SWAT, tanto a nivel local como nacional, son para la ejecución de búsqueda y captura de sospechosos armados y hostiles a la aplicación de la ley.

El equipo SWAT protege a la policía y a testigos inocentes en situaciones hostiles, dijo Phil Schenck, subjefe de la policía en Sunnyside. “Ellos pueden salvar la vida de personas”, apuntó.

El Valle de Yakima tiene tres equipos SWAT y están ubicados en Sunnyside, Grandview y Yakima. La policía de Yakima introdujo las unidades SWAT en 1985. En aquel entonces, los miembros del equipo entrenaban en su propio tiempo y no recibían remuneración. Además, compraban su propio equipo, según relató el teniente Gary Jones, comandante del equipo SWAT.

La Policía de Grandview ha tenido un equipo SWAT desde el año 2003. La unidad recibe un promedio de 10 llamadas al año, todas excepto dos fueron para ejercer órdenes judiciales.

El equipo SWAT de Sunnyside inició sus operaciones a principios de 1990. Schenck dijo que el equipo ha pasado de ser una unidad de servicio del orden a un legítimo equipo SWAT, y es utilizado en situaciones de alto peligro, incluyendo rescate de rehenes.

Pero los equipos SWAT también tienen críticos, quienes no están convencidos de que sus operaciones mejoran la seguridad.

“Realmente no lo creo”, dijo Radley Balko, un veterano reportero de justicia penal y miembro del Instituto Cato, en Washington D.C.

Balko admite que algunas redadas que atienden los SWAT son de gravedad. Pero muchas de sus operaciones son de poco riesgo. Sostiene que los subsidios federales para el control de drogas y la lucha contra el terrorismo, les da incentivos a los departamentos de policía para tener y utilizar equipos SWAT.

“Existe un argumento para el uso apropiado de los equipos SWAT, como salvar vidas ante una situación de extrema violencia. Por ejemplo, la toma de rehenes, presencia de tiradores, terroristas, etc.”, explicó Balko, en un correo electrónico.

“Dicho sea eso, la mayoría de operaciones que realizan los equipos SWAT, son para hacer cumplir órdenes judiciales en personas sospechosas de crímenes de drogas. Aquí, ellos toman por sorpresa a los sospechosos, a menudo, cuando están durmiendo”, subrayó.