El enfrentamiento político entre demócratas y republicanos provocó el cierre indefinido de la administración federal, por primera vez en 17 años. El tema de la discordia, el plan de reforma de salud impulsado por el presidente Barack Obama, conocido popularmente como “Obamacare”.

Los republicanos han tratado de eliminar la Ley de Cuidado de Salud Asequible —una ley aprobada en 2010, que busca proporcionar a los estadounidenses de bajos recursos un seguro de salud— condicionado la extensión del presupuesto del año fiscal 2014, solicitado por la Casa Blanca. Para los demócratas, la maniobra es un chantaje inaceptable.

Sin el asentimiento del presupuesto, el gobierno simplemente no tiene dinero para continuar sus funciones, lo que significa el cierre de la administración federal. Ello conlleva a la paralización de todos los servicios públicos —incluyendo parques nacionales, museos y oficinas del gobierno— y la suspensión de pagos de 2.1 millones de trabajadores del sector público.

El lunes, el Congreso de EE.UU. aprobó una medida especial para pagarles a los soldados que se encuentran en servicio activo. Pero lo que parece asombroso, es que tanto el presidente, como los legisladores, seguirán recibiendo su sueldo a tiempo, una suma que asciende a los 250,000 dólares por día.

El presidente Obama quien se niega a dar marcha atrás ante cualquier medida que busque suspender la reforma de salud, dijo que ésta drástica disposición “pudo haberse evitado”.

“Desgraciadamente, el Congreso no ha cumplido sus responsabilidades”, dijo Obama el martes desde la Casa Blanca. “No aprobó un presupuesto y debido a ello, gran parte de nuestro gobierno debe cesar ahora sus funciones hasta que el Congreso lo financie nuevamente”, subrayó.

Los republicanos que lideran la Cámara de Representantes, han demostrado una actitud de poco liderazgo, en más de 42 ocasiones trataron de abolir la reforma sanitaria en votación sin ningún éxito. Esta vez, llegaron más lejos, paralizaron el gobierno.

Obamacare es la mayor expansión en el sistema de salud de EE.UU. desde la aprobación del Medicare en 1965. Permitiría que millones de estadounidenses de bajos recursos puedan obtener coberturas médicas accesibles. En Washington, 135,000 hispanos podrían beneficiarse directamente.

El cese de la operaciones del sistema público puede causar un serio perjuicio a la economía del país, sobre todo cuando se está buscando la recuperación de la recesión de vivimos hace solo unos años. Para algunos, la oportunidad de contar con un sistema de salud accesible podría quedar estancada.