El dicho popular de que no se estudia para ser padre no se aplica en el condado de Yakima. Desde 1992 existe una clase para padres. Se trata del curso “Los niños bien educados”.

Contrario al título, que pareciera enfocarse sólo en los hijos, las clases que integran el curso, ofrecen conocimientos con los cuales “los padres aprenden disciplina positiva”, informó Celina Garza, coordinadora de este programa en el condado.

A veces los padres “me llaman para registrar a su niño a la clase. La clase es para ustedes (les dice). Si ustedes quieren que ellos cambien, ustedes tienen que cambiar”, expresó Garza.

A decir de la experta, “Los niños bien educados” llegó a Yakima debido a la ausencia de un programa para padres en español. “CPS (Servicios de Protección al Menor) mandaba a los padres a tomar clases pero no habían en español”, justificó Garza.

Hoy, el curso sigue atendiendo a padres referidos por instituciones gubernamentales y acepta a aquellos interesados en mejorar las formas de educar a sus hijos. “Muchos padres disciplinan a sus hijos como a ellos los disciplinaban. A ellos les gritaban y ellos lo siguen haciendo”, explicó Garza en entrevista.

Otros, reconocen que repiten el círculo de violencia en que fueron criados, expresaron en un curso reciente. Algunos, sólo quieren aprender mejores formas para educar a sus hijos.

Para Garza es importante que los padres de origen hispano e inmigrantes, cuenten con las herramientas para criar a sus hijos en una atmosfera de respeto a los derechos de los menores y conozcan las leyes que protegen a los niños y jóvenes en este país, razón por la cual ella y un grupo de profesores calificados enseñan este curso en Yakima, Wapato, Toppenish, Sunnyside, Harrah y Mabton.

Justo ahora Garza última los detalles para el siguiente curso, a iniciar el 19 de agosto en la ciudad de Toppenish.

Las clases, anunció la especialista, se ofrecen dos veces a la semana y durante seis semanas. Sin costo alguno y por las tardes. Cuentan con cuidado desde bebés y niños, ayuda en las tareas escolares, alimentos y hasta un libro infantil gratis por clase.

“Queremos que los padres tengan la seguridad de que nosotros vamos a cuidar a sus niños bien, de que los vamos a respetar, para que ellos estén concentrados en la clase”, dijo la coordinadora al asegurar que trabajan para que no existan obstáculos que impidan la participación de los padres.

Al final de doce clases, la comunicación entre los padres es más fuerte, las familias efectúan pláticas familiares, descubren la importancia de pasar tiempo con sus hijos y mejorar sus relaciones interpersonales, detalló Garza.

Tal es el caso de Rosa Castellanos, quien escuchó sobre esta clase hace 10 años. Sin embargo variadas razones no asistió al curso hasta este 2013, atraída por su curiosidad, comentó.

Después de concluir el curso, el resultado más significativo en su rol de madre fue que aprendió “a ser más paciente. Uno me decía: mamá, esto. Otro: mamá…Aprendí a sobrellevar esos momentos difíciles, de estrés. A ellos (sus hijos) les gustó. En algunas ocasiones ellos esperaban que yo reaccionara de mala manera, pero ya no era como antes”, narró Castellanos.

El elogio más grande que provocó con sus cambios al asistir a clases fue el día que su hija le dijo: “me da gusto que vayas a las clases porque te has hecho más buena”, expresó la madre.

“Ninguno nacimos con instructivo”, subrayó Castellanos al referirse a los padres, aunque aclaró, “sí es importante que por lo menos uno de la pareja asista (a la clase), que estemos dispuestos a trabajar en conjunto”.

-¿Recomienda este curso a otros padres?

- Sí. A mí me gustó mucho porque las maestras tuvieron que vivir las experiencias para poder enseñarnos, concluyó la graduada del curso Los niños bien educados.