La posibilidad de que millones de indocumentados que viven bajos la sombra de inmigración puedan regularizar su estatus y obtener un camino a la ciudadanía, ahora sólo está en las manos del Partido Republicano.

De manera histórica, el Senado de Estados Unidos aprobó el jueves último, las 1,200 páginas de la propuesta de ley de reforma migratoria S.744, con una votación de 68 a favor y 32 en contra. Debe resaltarse que 14 de los votos a favor, fueron de los republicanos.

No obstante, la propuesta ahora deberá debatirse en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde su presidente, el republicano John Boehner ya ha dicho que esa legislación no será aprobada y que por el contrario, su partido, que tiene el control de cámara, presentará su propia propuesta de ley.

La mayoría de los republicanos están en contra de que una reforma migratoria conceda algún camino a la ciudadanía. Algunos legisladores como el representante Matt Salmon, republicano por Arizona, lo consideran injusto para quienes tratan de inmigrar legalmente al país. Pero además, los republicanos exigen mayor seguridad en la frontera con México.

Bajo los estatutos de la S.744, los inmigrantes no podrán solicitar una Tarjeta de Residente Permanente (Green Card) hasta que la frontera Sur se haya asegurado por completo. Para lograrlo, el Senado destinará 46 mil millones de dólares que incluye culminar una muralla de 700 millas y duplicar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza.

Sin embargo, esto no parece ser suficiente para los republicanos, parecen haber olvidado que hace sólo 27 años, fue su mismo partido el que se puso en defensa de los derechos de los inmigrantes y concedió un estatus legal a más de tres millones de indocumentados gracias a la Amnistía de 1986, bajo la presidencia del fallecido Ronald Reagan.

De no llegar a un consenso político sobre la reforma migratoria —considerada por el presidente Barack Obama, como prioridad de su gobierno—, los republicanos podrían afectar la suerte de los legisladores que busquen una reelección en los comicios electorales del 2014 y en la presidencial del 2016.

Es impredecible lo que puede suceder en La Cámara baja. El 10 de julio será una fecha decisiva para el destino de la S.744 y el de millones de inmigrantes indocumentados. Ese día, los legisladores republicanos tendrán una reunión especial para decidir cuál será el camino que tomará su partido al respecto.

El proceso que ahora está a punto de empezar, sólo depende de lo que decida el partido Republicano.