Estados Unidos celebró el Día del Padre hace unos días. Muchas familias probablemente se reunieron y saludaron al hombre de la casa. Pero lamentablemente no todas estuvieron juntas.

Jessica Lara es una niña estadounidense de diez años de edad que reside en Yakima junto a su madre y hermanos. No obstante, su padre, Dolores Lara, originario de México, fue deportado en 2011. Ella y su familia conmemoraron el Día del Padre sin él, durante la cena, dejaron un espacio vacío en la mesa de su hogar.

El lunes, 17 de junio, día posterior a la celebración, la menor participó en una vigilia pacífica frente a la oficina del Representante de Estados Unidos, Doc Hastings ubicada en Yakima. La niña junto a unas 20 personas trataban de llevar un mensaje de sensibilización para que el congresista apoye una reforma migratoria, la misma que se debate en el Congreso de Estados Unidos y la cual de aprobarse, podría dar un estatus legal a más de 11 millones de indocumentados.

Cuando se le preguntó la Lara ¿Qué es lo que más recuerda de su padre? dijo que extrañaba jugar con él, ya que siempre la cargaba y la llevaba a pasear, luego, la menor se sentó y se puso a llorar. La imagen de la menor conmovió a más de uno.

Durante el Día del Padre, algunas familias separadas por las leyes de inmigración realizaron vigilias similares en Walla Walla y Wenatchee. El lunes, se llevaron a cabo otras en Mt. Vernon, Pasco, Spokane y Vancouver, todas frente a las oficinas de los miembros del Congreso.

Las manifestaciones fueron lideradas por One America, una organización con base en Seattle que aboga por el derecho de los inmigrantes.

Durante la vigilia se colocaron zapatos en el piso que representaban “simbólicamente” a los padres deportados. Según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, cada año se deporta a aproximadamente a 400.000 personas, muchos de ellos son padres y único sostén de las familias.

Ken Jones, ministro de la iglesia Unitarian Universalist en Yakima y partidario por una reforma migratoria comprehensiva que participó en la manifestación, dijo que era importante tratar de aprobar una ley nacional que evite la separación de las familias inmigrantes.

“Se trata de hombres que trabajan mucho y no deben vivir temerosos de una deportación. Debemos mantener a las familias unidas y dejarlas tener una vida normal”, dijo Jones. Detalló que cualquier ley que se apruebe en el Congreso de Estados Unidos debe de otorgar además, un verdadero camino a la ciudadanía.

En efecto, una nueva ley de inmigración es necesaria para que las familias no sigan siendo separadas y como en el caso de Lara, no crezcan sin padre. Pero ésta debe darse bajo consenso. Debemos dejar trabajar al grupo bipartidista del Congreso que busca lograr la tan añorada reforma. El camino todavía es largo, no hay nada determinado hasta el momento y cada día se debaten nuevas enmiendas. Por su parte, el presidente Barack Obama ha dicho que espera poder firmar una nueva ley antes de partir a sus vacaciones de verano, el 2 de agosto. Hay que esperar.