Marissa Manzanares de 40 años de edad portaba un cartel que decía “Asegurar la Frontera”, mientras otros simpatizantes de la reforma migratoria se reunían en el parque Miller, el primer día de mayo para dar inicio a la Marcha Anual de Mayo.

“Yo vine aquí para que mis tres hijos estén seguros y crezcan como buenas personas”, dijo Manzanares, quien trabaja en un hotel. Su cartel, explica, no fue escrito para mantener fuera los a inmigrantes indocumentados, sino para advertir sobre la violencia creada por el trafico de drogas y de personas.

La marcha que concentró a unas 5,000 personas provenientes de distintas partes del Valle de Yakima, buscaba pedirle al Congreso de Estados Unidos que apruebe una reforma migratoria integral.

La marcha que se realiza tradicionalmente desde el 2006, se deslizó por el centro de Yakima y terminó en el parque Miller, según detalló Ana Guzmán, miembro de la Comisión de la Marcha del 1ero de Mayo.

“Creo que los políticos están empezando a darse cuenta de que sólo van a perder más votos entre más tiempo se niegan a abordar este tema”, dijo Guzmán.

Con el programa de Acción Diferida establecido en agosto pasado por el presidente Barack Obama y con la propuesta de una reforma migratoria en la mesa del Senado de EE.UU. por primera vez desde el 2007, los asistentes dijeron que la marcha de éste año viene con un mayor sentido de esperanza que en los últimos años.

“Yo quiero que el Congreso haga algo para que las personas tengan lo mismo que yo”, dijo Lorenzo Cuevas, un trabajador agrícola de 64 años de edad con residencia legal en Estados Unidos y quien llegó a Wapato de México, hace 40 años. “Los inmigrantes no son criminales, son trabajadores”, apuntó.

Los manifestantes también criticaron a la Legislatura por no aprobar el Proyecto de Ley 1817, conocida como el Dream Act estatal, que hubiera dado a estudiantes indocumentados elegibles becas de matrícula universitaria.

El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara con un fuerte apoyo bipartidista, pero se estancó en el Comité de Educación Superior del Senado controlado por los republicanos en marzo.

“Hemos pasado años peleando por leyes que sean justas”, comentó María Morfín, residente de Wapato, naturalizada ciudadana EE.UU., oriunda de Colima, México.

“Peleamos en guerras, trabajamos en la cosecha, hacemos grande a éste país. ¿Por qué no pueden los inmigrantes tener los mismos derechos?”, se preguntó.

Un grupo de 20 opositores de la reforma de inmigración tuvieron una contra-protesta a lo largo de la ruta del desfile, ellos estuvieron en la esquina de North First Street y Martin Luther King Jr. Boulevard.

La inmigración ilegal es una pérdida de recursos y amenaza la soberanía del país, dijeron varios manifestantes.

Tenían carteles en contra de la reforma migratoria y cargaban banderas americanas. Dos mujeres cantaron “God Bless America”, pero fueron casi ahogados por los cánticos de “0Sí se puede” de los manifestantes.

La Marcha del 1ero de Mayo en Yakima se unió a otras realizadas en distintas partes de Estados Unidos mientras que, el Senado de EE.UU. está considerando una propuesta bipartidista de reforma migratoria que incluye un camino a la ciudadanía de 13 años para los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Boicot comercial

Los tres primeros días de mayo también fueron escogidos para realizar un boicot comercial a los negocios locales con el fin de promover una reforma migratoria. El boicot fue realizado por la organización “Somos Comunidad”.

Ana Guzmán, organizadora de la marcha del 1 der Mayo recalcó que la marcha no estaba asociada al boicot.

Sin embargo, Stephen Robbins, un abogado de inmigración local y organizador del boicot, participó en la marcha y fue uno de los oradores que se dirigió a la multitud después de la marcha.

“Está bien si las personas están opuestas (al boicot)”, dijo Robbins en una entrevista. “Las diferencias en opinión son bienvenidas”.

Eve Valdivia, una de las integrantes de Somos Comunidad dijo en un correo electrónico que apreciaba el esfuerzo en el boicot. “Aunque no sabemos exactamente el impacto hecho hasta este momento, existe un silencio que indica su participación”, apuntó.

Asimismo Valdivia agradeció a las 700 personas que firmaron cartas dirigidas al congresista Doc Hastings donde le pedían a que vote a favor de la reforma migratoria.

Guzmán, dijo que es importante que los opositores reconozcan el rol que tienen los inmigrantes en la economía del país.

“Se aprovechan de nosotros porque nosotros creemos que tenemos un derecho universal: El derecho a trabajar”.

• Artículo con la colaboración de Dan Catchpole.