Cada vez que le sale un trabajito extra, Gloria Pérez, se pinta el rostro resaltando una gran sonrisa, se viste con un atuendo de alegres colores y se coloca una nariz de bola roja. Así, después de casi treinta minutos de maquillaje en el baño de su hogar, ésta mujer se transforma en “Lolita”, la payasita que busca regalar sonrisas a los niños.

Pérez de 33 años de edad, se instaló hace cinco años en el Valle de Yakima y se gana la vida rentando una recamara de su casa, cuidando niños y haciéndola de payasa –cuando hay negocio-, todo para mantener a sus cuatro hijos.

Pero la historia de ésta madre trabajadora no es tan alegre como la sonrisa que regala a los niños en las fiestas de cumpleaños que anima como payasita. La mujer fue víctima de la violencia intrafamiliar durante muchos años.

“Yo fui maltratada por mi ex esposo de manera física y mental”, dijo Pérez en una entrevista con El Sol de Yakima.

Detalló que una noche de verano de 2008, mientras vivía en Las Vegas, Nevada, su ex marido llegó “drogado” a su casa con un arma y la amenazó con matarla si pensaba abandonarlo.

“Yo pedí una orden de restricción para mi seguridad, tengo tres hijos con él, pero tenía que escapar de sus abusos porque me acosaba mucho”, apuntó Pérez, indicando que el padre de sus hijos fue deportado a México hace unos años.

Originaria de Durango, México, Pérez lleva viviendo 19 años como indocumentada, ocho de los cuales vivió bajo la sombra del maltrato. Ahora, ésta mujer, sólo trata de reconstruir su vida, ser una buena madre para sus hijos y olvidar un pasado que sólo le trae pesadillas.

Regalando sonrisas

Pérez sobrevive gracias al apoyo económico que recibe del gobierno, el aporte la ayuda a mantener a sus hijos, pero esa ayuda está por terminar pronto debido a que ya cumplió con el tiempo máximo de cinco años.

Es así, que ésta madre, animada por sus amigas y familiares, decidió colocarse la nariz roja de payaso y ganarse la vida haciendo sonreír a otros.

“Fue durante los preparativos de una fiesta de cumpleaños para una ahijada, que una amiga me dijo que podría animar la fiesta como payasa”, dijo Pérez indicando que los niños se divirtieron tanto que decidió convertirse en una payasita de tiempo completo.

“No es mucho [el dinero] que se gana, pero sí mucha la [satisfacción] que se obtiene... Ver a los niños gozar, es algo que me anima a seguir”, dijo Pérez. Resaltó que parte de su trabajo es hacer que los niños interactúen con juegos dónde los anima a competir de manera sana.

“Tengo muchos juegos para ellos, el que más les gusta es el llamado ‘sombrero piojoso’, ya que nadie quiere tenerlo, también les enseño a hacer animalitos con los globos… En fin, como payasita, mi trabajo es hacer reír a todos”, subrayó.

Necesita una payasita para que anime la fiesta de sus niños, contacte a “Lolita”, al teléfono 509-759-9273.