BOSTON, Massachusetts— Dos bombas estallaron el lunes en las calles congregadas cerca de la línea de meta del maratón de Boston, causando la muerte de tres personas e hiriendo a más de 170 en una aterradora escena de vidrios rotos, nubes de humo, pavimento manchado de sangre y extremidades desprendidas, informó la Policía de Boston.

Una persona familiarizada con la situación dijo a The Associated Press que entre los muertos se encuentra un niño de ocho años.

La Policía confirmó la muerte de tres personas en las explosiones. Si bien no ofreció detalles, una persona que habló con un amigo de la familia y conversó con la AP a condición del anonimato a fin de proteger la privacidad de la familia, confirmó que el menor de ocho años es uno de los fallecidos.

La fuente agregó que la madre y la hermana del niño resultaron heridas mientras esperaban que el padre de familia terminara la competencia.

Un funcionario de alto rango de inteligencia de Estados Unidos indicó que otros dos dispositivos explosivos fueron desactivados cerca de la meta del maratón. El funcionario habló a condición de mantener el anonimato debido a que no estaba autorizado a revelar públicamente información al respecto.

Ocho hospitales reportan que al menos 170 personas reciben atención médica. De ellas, al menos 17 de ellas en estado crítico.

Los heridos presentan lesiones que van de cortes y moretones a huesos quebrados y amputaciones. Muchas víctimas sufrieron lesiones en la parte baja de las piernas y ruptura de tímpano.

“Esto es algo que no nunca había visto en mis 25 años aquí... Tal cantidad de matanza entre la población civil. Esto es algo que esperamos de la guerra”, dijo Alisdair Conn, jefe de servicios de emergencia del Hospital General de Massachusetts.

El médico Richard Wolfe, jefe del departamento de emergencias del Centro Médico Diaconisa Beth Israel, dijo que uno o dos de los pacientes del hospital enfrentan una “alta probabilidad de fallecimiento”.

Tras los estallidos, las autoridades entraron en la ruta para sacar a los heridos, mientras que los rezagados en la carrera de 42 kilómetros (26 millas) fueron redirigidos lejos de la zona. Cerca de 23,000 competidores participaron en el maratón.

“Empezaron a trasladar a personas sin extremidades”, dijo el corredor Tim Davey, de Richmond, Virginia. Davey agregó que él y su esposa, Lisa, trataron de evitar que sus hijos atestiguaran la sangrienta escena, pero “ellos vieron mucho”.

Competidores y voluntarios gritaban al alejarse del caos. Espectadores ensangrentados eran llevados a una tienda médica que había sido establecida para lidiar con corredores agotados.

“Hay personas muy ensangrentadas”, dijo Laura McLean, una corredora de Toronto que estaba en la tienda médica recibiendo atención por deshidratación cuando fue desalojada para dar cabida a las víctimas de las explosiones. “Los estaban llevando a la tienda médica”.

La Policía investiga las explosiones y también revisa otras bolsas y paquetes que podrían haber pasado desapercibidos mientras una aterrada multitud huía del caos.

El Pentágono informó que ningún otro personal activo de tareas militares ha sido enviado al lugar, si bien soldados de la Guardia Nacional ya se hallaban en el sitio de las explosiones. El Departamento de Defensa no ha elevado el nivel de amenaza en las instalaciones militares del país.

El presidente Barack Obama declaró el martes que el FBI considera los atentados con bombas en Boston un “acto de terrorismo”, y exhortó a la población a denunciar a las autoridades cualquier objeto o actitud

Obama prometió que los responsables “sentirán todo el peso de la ley”.