La intimidación en un niño por parte de sus compañeros, es un problema que se da frecuentemente en las escuelas. Se conoce como “bullying” y aunque no es algo nuevo, últimamente se ha convertido un tema de preocupación nacional e internacional.

Por lo general, los menores acosados reciben maltrato físico y verbal de manera constante. Los jóvenes más fuertes abusan de los más débiles y puede darse en personas de todo sexo, raza y clase social.

Hace sólo unos días, la policía de Canadá reportó el caso de Rehtaeh Parsons, una menor de 17 años de edad, que fue abusada sexualmente en 2011 y fotografiada por los agresores durante el acto para luego distribuir las imágenes por internet. La menor se suicidó el 4 de marzo pasado.

El lamentable hecho ha indignado no sólo a la comunidad canadiense sino al mundo entero debido a que los agresores no fueron sentenciados por “falta de pruebas”.

El tema de la intimidación es un problema real que existe en las escuelas, pero no parece fácil de resolver. Algunos padres, incluso creen que este tipo de acciones son parte de la experiencia escolar y del crecimiento, pero eso está mal y no debería ser aceptada socialmente.

Los padres, educadores y políticos se han dado cuenta de que éste tipo de experiencias —algunas veces traumáticas— pueden tener un impacto perjudicial en los jóvenes, sobre todo, cuando llegan a una edad adulta.

Según un estudio de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría realizado con más de 1,500 personas que estuvieron involucrados a casos de bullying, tanto víctimas como agresores demostraron haber tenido altas tasas de trastornos psiquiátricos siendo adultos.

Para evitar este tipo de incidentes, es importante que los padres reconozcan las señales que pueden ayudar a determinar si su hijo o hija está relacionado en casos de buylling ya que no todos los niños que sufren de acoso piden ayuda, algunas veces, por temor a represalias por parte de los agresores.

Si su hijo o hija retorna a casa de la escuela con lesiones inexplicables, tiene dificultades para dormir, sufre sensaciones de autoestima, presenta dolores de cabeza o estómago frecuentes, tiene sensaciones de malestar o simula una enfermedad, sufre una baja en las calificaciones escolares, pierde interés por el trabajo escolar y tiene deseos de no ir a la escuela, pueden ser señales de que su hijo es víctima de acoso escolar, según lo señala el portal del gobierno www.stopbullying.gov.

Identificar estas señales de alerta también puede ayudar a identificar otros problemas, como la depresión o el abuso de sustancias.

Lo mejor es que tenga una mayor comunicación con sus hijos, revise sus tareas, converse con los profesores y conozca el desempeño académico y social de su hijo en la escuela, también es importante que conozca a las amistades que frecuenta sus hijos y a sus padres.

La intimidación escolar es algo que no podemos permitir que suceda. Como sociedad tenemos los recursos para encararla y no ignorarla. Si usted cree que su hijo es víctima de acoso o es un acosador, debería hablar con las autoridades de la escuela inmediatamente.