Cada vez que Gilberto Parra habla de su más grande pasión, sus caballos, su rostro se llena de alegría y es difícil no envolverse en una amena conversación con éste residente de Yakima, quien actualmente posee veintidós caballos, de los cuales sólo tres (Julio, El Chile y El Greñas), participarán en el desfile del Cinco de Mayo de la ciudad de Yakima.

Gilberto recuerda que la primera vez que montó un caballo fue durante su infancia. “Yo empecé con esta pasión por los caballos a muy temprana edad, tenía tres años. Al principio los veía como un medio de transporte pero poco a poco me iba involucrando con ellos e iba aprendiendo a quererlos. Mi padre entrenaba caballos y así fue como aprendí lo que sé”, dijo Parra. A este hombre apasionado por los equinos no le agrada mucho cuando las personas lo llaman “bailador de caballos”, él dice que la palabra adecuada es “arrendador”.

“Es el que educa a los caballos para que sean más dóciles al contacto humano. Así mismo les enseña a bailar”, aclara Parra indicando que dedica doce horas semanales para que sus caballos aprendan a bailar dos de las técnicas más conocidas: Rienda Charra y Rienda de Caballo Bailador.

Rienda Charra, consiste en hacer girar al caballo en su propio eje, usando el eje de sus patas traseras luego hacerlo correr y que el caballo se ponga en pie “rayando” o usando sus patas traseras.

La Rienda de Caballo Bailador, consiste hacer que el caballo obedezca al arrendador y que se quede bailando al ritmo y en el lugar que se desee. De acuerdo a Parra, toma entre 12 y 18 meses hacer que un caballo aprenda estas técnicas de baile.

Ser un Arrendador no es barato asegura Parra, mientras observa fijamente un cuadro de uno de sus caballos que ocupa casi la mitad de la sala de su casa en Yakima.

“Uno invierte mucho dinero en los caballos, la única forma que yo sigo en esto es porque crio los potrillos o potrancas para luego venderlos. De esta forma obtengo dinero para poder mantener mis caballos”, dijo Parra.

En el Valle de Yakima, un arrendador cobra alrededor de 400 dólares al mes por hacer que un caballo aprenda a bailar, aseguró.

Los caballos danzantes de Parra se entrenan en Cowiche, donde compró un terreno especialmente para poder adiestrar a sus caballos, los mismos que hasta la fecha han ganado dos competencias, una en Sunnyside y otra en Tieton.

El caballo más utilizado para este tipo de actividad se conoce como “Cuarto de Milla”, y se cotizan entre 1,000 y 2,000 dólares. Sin embargo, el tipo de caballo más codiciado es el llamado “Andaluz”, que pueden llegar a costar hasta 20,000 dólares, según detalló Parra, quien lleva más de 16 años practicando éste deporte ecuestre.

“Pues invito a todas las personas que venga a ver a nuestros caballos durante las fiestas del Cinco de Mayo para que disfruten de las chuladas que estos caballos realizan”, subrayó el arrendador.